Anualmente, el departamento de emergencias en EE.UU recibe alrededor de 50,000 casos de intoxicación por monóxido de carbono. De estos casos, 500 resultan en la muerte de los pacientes debido a las altas dosis que recibieron, el resto se expone a desarrollar alguna de las secuelas por la exposición como enfermedades neurológicas (neuritis), endocrinas (diabetes), neumológicas (neumonía) entre otras.

En la actualidad, las terapias para contrarrestar los síntomas agudos de intoxicación por monóxido de carbono son enfocada a suministrar a oxígeno a presión positiva para suplir las causas que llevan al deceso del paciente. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por dos científicos en la Universidad de Pittspurg, Pensilvania podría haber revelado la existencia de una molécula que se puede utilizar como antídoto -el primero que demuestra resultados prometedores.

Generalmente el monóxido de carbono (CO) es un gas inodoro producido por la combustión incompleta de gas natural (calentadores de agua) o cualquier otro producto que contenga carbono (leña, gasolina, keroseno, propano).

Cuando una persona se expone en a este gas en un ambiente cerrado puede derivar en dos procesos bioquímicos que conducen a la intoxicación. Primero, que el monóxido de carbono se una a la molécula de hemoglobina impidiendo que la misma realice su función principal: transportar oxígeno a diferentes partes del cuerpo. Segundo, el monóxido de carbono puede inhibir el proceso de respiración celular de la mitocondria, impidiendo así la generación de energía necesaria para la actividad celular.

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En el experimento realizado por los científicos en la Universidad de Pittsburg, expusieron a un ratón de laboratorio a un ambiente controlado en el que suministraron 3% de monóxido de carbono al aire circulante. Dichas concentraciones serían suficientes como para matar a una persona en cuestión de 4 minutos y medio. Los científicos monitorearon los signos vitales del roedor, y justo cuando observaron una caída súbita de la presión arterial así como un ritmo cardíaco irregular (presentes en la intoxicación) administraron una compuesto intravenoso que contiene neuroglobina alterada genéticamente. Como resultado, el roedor se recupero casi de manera instantánea.

La neuroglobina, es una proteína generalmente producida por el cerebro y la retina que protege a las células de daño cerebral en caso de sufrir perdidas súbitas de oxigeno y una alza en las cantidades de monóxido de carbono circulante. La neuroglobina tiene hasta 500 veces mayor afinidad por el CO que la hemoglobina. Al final, la neuroglobina unida al monóxido de carbono es excretada fuera del torrente sanguíneo a través de los riñones, explicando por que tiene un gran potencial para utilizarse como antídoto.

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Las pruebas subsecuentes en roedores, determinaron que de administrarse en los primeros 5 minutos luego de que se alcanzara la dosis letal con monóxido de carbono, la neuroglobina es capas de salvar hasta el 87% de los ratones.

Por supuesto, la neuroglobina modificada y utilizada como antídoto podrá ayudar salvar muchas vidas de aquellos que han recibido una dosis letal. No obstante, las complicaciones producto de los cambios bioquímicos que el cuerpo manifiesta posterior a la exposición de este agente, muy difícilmente puedan eliminarse. Hay muchos pacientes que no experimentan secuelas, pero eso depende de como reaccione cada individuo y del tiempo y concentración a la que fue expuesto.

Según los investigadores, los datos recogidos ya están siendo revisados por la FDA (Food and Drug Administration) en EE.UU de forma acelerada debido a la evidente necesidad de un antídoto de este tipo en las salas de emergencias, y sobre todo en las ambulancias de los paramédicos donde se podrían aprovechar valiosos minutos.


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