Los procesos cerebrales siempre han sido materia de estudio y en una reciente investigación realizada en la Universidad de Bar-Ilan, ubicada en Ramat Gan, Israel, se desvela información que resulta reveladora y abre un abanico de posibilidades para futuras investigaciones.

A lo largo de nuestras vidas de vigilia estamos expuestos a una corriente continua de estímulos y experiencias. Algunos de éstos, desencadenan el fortalecimiento de las conexiones entre las neuronas en el cerebro y se transforman en recuerdos. Sin embargo, estas trazas de la memoria, inicialmente son frágiles y sólo unas pocos se convertirán en recuerdos de largo plazo. Para que esta transición ocurra, el cerebro debe estabilizar las trazas de la memoria a través de un proceso llamado consolidación.

Durante el proceso de consolidación de recuerdos, el cerebro produce nuevas proteínas que fortalecen las frágiles trazas de la memoria. Sin embargo, si una nueva experiencia ocurre mientras se está consolidando una traza de memoria existente, los nuevos estímulos podrían interrumpir o incluso paralizar el proceso de consolidación.

El cerebro soluciona parcialmente este problema posponiendo la mayor parte de la consolidación de la memoria, a un período en el que las nuevas experiencias se minimizan, es decir, mientras dormimos. Pero, ¿qué pasa si nos despertamos durante el proceso consolidación? ¿Cómo el cerebro previene que ocurran eventos, justo después del despertar e interrumpir el proceso de consolidación?.

Un equipo de investigadores, encabezados por el profesor Abraham Susswein, realizó un estudio en el que teorizaban al respecto. El experimento se basó en las respuestas obtenidas de los especímenes conocidos como liebre de mar, una variante de molusco que resulta conveniente por presentar sistemas nerviosos simples, grandes neuronas y porque han demostrado ser capaces de desarrollar formas básicas de aprendizaje.

Sometidas a un entrenamiento durante sus horas de vigilia, las liebres de mar mostraron que, para iniciar el proceso de consolidación de la nueva memoria, se sintetizan proteínas. Las llamadas proteínas de consolidación de memoria, se producen en mayor cantidad durante el sueño. Los investigadores descubrieron que el bloqueo de la producción de proteínas de consolidación, en las liebres de mar dormidas, impide que estas criaturas formen recuerdos a largo plazo, lo que confirma que, al igual que nosotros, consolidan los recuerdos durante el sueño.

Susswein dice: “esta investigación demuestra que mientras dormimos, el cerebro realiza un proceso activo que inhibe la capacidad de aprender nuevas cosas con la finalidad de consolidar los recuerdos adquiridos mientras estamos despiertos.” y añade: “También revela que dicho proceso de bloqueo, es la razón que explica por qué no podemos recordar nuestros sueños cuando nos despertamos”.


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