Bien puede decirse que los seres humanos han acumulado un montón de cosas a lo largo de su existencia en el planeta. Un estudio científico revela que todos los objetos en la Tierra creados por las personas, engloban una cifra asombrosamente grande.

De acuerdo a este estudio, la masa estimada de cada infraestructura urbana y rural, cada vehículo y máquina, cada dispositivo y construcción en tierra, mar y aire, cada pieza de tecnología y toda la basura contenida en los vertederos, cuantifican la asombrosa cifra de 30 billones de toneladas aproximadamente.

Todos estos objetos son conocidos como “tecnosfera”, y si se realizara una distribución uniforme sobre la superficie del planeta, la tecnosfera se traduciría en 50 kilogramos de materiales por cada metro cuadrado.

En un comunicado, Jan Zalasiewicz, profesor de paleobiología de la Universidad de Leicester, en Reino Unido y miembro del equipo que realizó el estudio, se refirió a la tecnosfera en los siguientes términos:

Se trata de todas las estructuras que los humanos han construido: casas, fábricas, vehículos, minas, carreteras, aeropuertos y puertos de embarque, junto con los residuos desechados..

La aparición de la tecnosfera está vinculada a una nueva era geológica denominada Antropoceno, un período definido como la remodelación de la Tierra por la humanidad, que se extiende desde mediados del siglo XX hasta el presente.

A diferencia de la biosfera de la Tierra, la parte del planeta que sustenta la vida, la tecnosfera no es capaz de hacer un reciclado eficiente de los materiales que la componen, por lo que sus elementos simplemente ocupan más espacio en los vertederos. Puede que la tecnosfera sea geológicamente joven, sin embargo, evoluciona con gran rapidez y ya ha dejado una peligrosa huella en nuestro planeta.

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La presencia del ser humano en la Tierra ha sido un factor de cambio, que en principio podía ser catalogado como de “poca importancia”, pero que con el transcurrir del tiempo ha alcanzado una magnitud alarmante. La actividad y conducta mostrada por el hombre, va dejando una huella, y esa marca ha generado profundas transformaciones ecológicas, con consecuencias devastadoras que afectan y comprometen su propia existencia.

Ante un escenario de pronóstico reservado, como el que se nos presenta en la actualidad, es importante enfocarse en promover verdaderas soluciones al deterioro ambiental, del cual somos todos responsables; tampoco se puede caer en la oratoria ecológica infructuosa o en el conservacionismo retrógrado que imposibilite un desarrollo armónico.