Cada especie animal cuenta con su propia comunidad de microbios que favorecen su estado físico. Esta es la implicación de un estudio de laboratorio, realizado en la Universidad de Vanderbilt, ubicada en Nashville, Tennessee, EEUU. Esta investigación analizó cuatro grupos diferentes de animales y su microbioma asociada, y encontró que cada especie dentro del grupo tiene una comunidad microbiana distintiva que favorece la salud y el estado físico.

Todos los animales están repletos de miles de diferentes especies de microbios, llamados colectivamente microbioma. Los biólogos están investigando activamente el efecto que estas comunidades invisibles tienen en la vida y la evolución del animal huésped. En el intento de desentrañar la relación evolutiva entre los anfitriones y sus microbioma, un equipo de biólogos, liderados por Seth Bordenstein, profesor asociado de ciencias biológicas y de la patología, microbiología e inmunología en la Universidad de Vanderbilt, investigaron cuatro grupos de animales: ratones ciervo, moscas de fruta, mosquitos y avispas joya.

Expresa Andrew Brooks, coautor del estudio:

Investigaciones anteriores se han enfocado en los efectos negativos que tienen los microbios en los huéspedes. En este caso estamos mostrando que las comunidades de microbios tienen efectos positivos.

En primer lugar, los investigadores pudieron identificar y separar el microbioma de 24 especies estrechamente relacionadas en los cuatro grupos. A continuación, los biólogos asentaron, bajo condiciones muy controladas, las colonias de ratones ciervo y avispas joya en el laboratorio. En cada grupo, se trasplantó el microbioma de especies estrechamente relacionadas en algunos de los individuos y luego se comparó, contra los que conservaron su conjunto natural de microbios.

De este modo, descubrieron que cuando las comunidades microbianas de diferentes especies de ratones ciervo, fueron trasplantadas en otra especie, su capacidad para digerir los alimentos se redujo significativamente. De igual forma, cuando las avispas joya recibieron trasplantes de las comunidades microbianas a partir de especies de avispas relacionadas, presentaban menores tasas de supervivencia que los que tenían su microbioma natural.

Experimentos adicionales con dos de los grupos, uno de mamíferos y uno de insectos, demostraron que los individuos que poseen su microbioma natural, presentan una mayor supervivencia que aquéllos que fueron implantados con las comunidades microbianas de especies estrechamente relacionadas.

Las plantas y animales evolucionaron en un planeta dominado por la vida microbiana”, manifiesta Bordenstein y añade:

Así que no tenían más remedio que tolerar a los microbios y como ahora estamos demostrando, también desarrollar la capacidad de no sólo aceptar, sino favorecer su existencia, con la finalidad de mejorar la salud y la forma física.