¿No les ha pasado que llegan a la oficina o vienen de la escuela/universidad y se encuentra con una pila de trabajo por hacer?, sin embargo la idea de solo sentarse y empezar con esas diligencias los perturba tanto que empiezan por hacer otras cosas que no están relacionadas con lo que deberían estar haciendo.

Es entonces cuando una batalla entre el sistema límbico (encargado del placer y nuestros instintos) y la corteza prefrontal (encargada de la planificación) toma lugar, resultando casi siempre en la poco sabia decisión de preferir hacer lo que nos gusta en lugar de nuestros deberes.

A nivel orgánico sucede un fenómeno muy peculiar, y es que elegir una actividad placentera por encima de una que nos genera estrés, desencadena unos picos de dopamina que a la larga nos puede introducir en un círculo vicioso. Cada vez que estemos ante una situación que veamos complicada o nos genere estrés, elegiremos un actividad placentera, y esto queridos lectores es la procrastinación.

A lo largo de varios años, muchas de las personas con las que laboré y estudié han sufrido de este síndrome, que muchas veces se relaciona en la psicología con la depresión y baja autoestima. Pero lo cierto es que todos en algún momento podemos llegar a procrastinar. En lo personal, lo hice un par de veces en mi periodo Universitario hasta que logre contrarrestarlo con un método personal basado en bibliografía y técnicas que muchos entendidos de la productividad recomiendan. Sin más que introducir, vamos al grano.

1- Aceptación y Confianza

Es imposible que logres avanzar y erradicar la procrastinación de tu vida sino aceptas primero que estas fallando. Reconocer que postergar las tareas que debes hacer es el primer paso para que te puedas deshacer de este problema, porque sí, es un serio problema, acéptalo.

Luego de que identifiques el problema, debes de tener confianza en que podrás superarlo. Que tengas la tendencia a procrastinar no significa que vas a pasar toda tu vida de esta manera y que no puedes cambiar. Si muchos lo hemos logrado, tú también puedes, no hay nada que te lo impida.

2- Evalúa el terreno

Rápidamente, echa una mirada a lo que tienes que hacer. Papeles o el ordenador no te van a comer ni morder. Sólo evalúa que es lo que tienes que hacer para estar seguro de las diligencias que tienes por delante. Sucede que a veces, con solo decirnos que tenemos tareas pendientes nos abrumamos sin sentido pensando que nunca podremos terminar las asignaciones, cuando la realidad resulta ser muy distinta.

4- Organiza una lista de tareas en orden lógico

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Ahora que ya sabes a lo que te enfrentas, podemos darle nombre a lo que tenemos por hacer. Deberás hacer uso de las herramientas digitales que permiten hacer una lista de tareas simple y sencilla. Yo te recomiendo que utilices Wunderlist, por su sencillez, por ser multiplataforma y hacer muy bien su trabajo: organizar listas de tareas. Puedes hacerlo en una pieza de papel si lo prefieres.

Una lista de tareas de dará un panorama general de lo que tienes pendiente, al mismo tiempo te ayudará a no perder la dirección que hayas fijado en un inicio. Hay que tener en cuenta que tu lista de tareas debe tener una secuencia lógica que al final te permite alcanzar tus objetivos principales. Solo apegate a cumplir esa lista.

5- Haz uso de la técnica Pomodoro para ejecutar las tareas

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Para cumplir los objetivos, hay que hacer algo impensable: vamos a engañar a tu cerebro. Para ello nos valdremos de la técnica Pomodoro. Hace un tiempo cuando me hablaron de esta técnica pensaba que era una locura. Estar midiendo y estimando cuánto tiempo me tomará hacer una tarea iba a incrementar mis niveles de estrés, es por ello que decidí tomar la mejor parte de la técnica Pomodoro: la ejecución de tareas en bloques, también llamados Pomodoros.

Esta técnica creada por Francesco Picirillo, te dará lo que necesitas para ejecutar tus tareas de manera mas eficiente y consiste en lo siguiente:

Luego de haber organizado tu lista de tareas en orden lógico, vas a comenzar a ejecutar las tareas en bloques de 25 min. Una vez se cumpla este tiempo, vas a tomarte un descanso de 5 min. En tu descanso te recomiendo que hagas cualquier actividad. Puede ser física o de relajación, pero no cometas el error de comenzar a escribir a tus amigos sin fin pues seguro tu cerebro querrá más y más.

Pasado el descanso debes continuar con tu tarea, es decir otros 25 min de máxima concentración en los que pondrás de todo tus esfuerzo para alcanzar tu objetivo. Así, continuarás hasta que la lista de tareas que haz realizado en el paso anterior se vaya extinguiendo. Algunos recomiendan que para liberar mayor tensión, te des un descanso largo de entre 15-20 min cada cuatro Pomodoros, esto por supuesto es opcional.

Pomodrone: la mejor aplicación para aplicar la técnica Pomodoro en iOS
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Pomodrone, temporizador para iOS

Evidentemente, vas a necesitar cronometrar estos bloques de trabajo, yo recomiendo que te valgas de alguna aplicación para el móvil como Pomodrone, que es muy minimalista y evita a toda costa las distracciones. Al final, puedes valerte de cualquier cronómetro que tengas en casa, sin embargo una aplicación móvil te evitará el estar viendo el tiempo restante de cada Pomodoro.

Al principio dije que engañarías a tu cerebro, y si aplicas muy bien la técnica Pomodoro ten por seguro que lo harás. Aquella tarea que pensabas era tediosa e imposible, se habrá reducido a unos cuantos bloques de trabajo. Tu cerebro trabajara al máximo en cada bloque con tal de obtener esa recompensa al final, los descansos entre Pomodoros.

6- Evita distracciones cuando ejecutes tus tareas

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De nada servirá que tengas el mejor plan si no evitas a toda costas las distracciones. Partir por eliminar el ruido externo puede ser el primer el paso ya que facilita la concentración. Para lograrlo es recomendable utilizar protectores de sonido. Yo utilizo los que están en la imagen de la derecha; no digo que debas adquirir ese modelo exacto, pero cualquiera que sea de plástico flexible y re-utilizables serán de mucha ayuda.

Evita reemplazar el silencio por música ‘agradable’. Salvo que estés buscando inspiración para una obra de arte tipo Picazzo, ejecutar tareas o estudiar mientras escuchas ‘Welcome to the Jungle’ no te ayudará a concentrarte, quienes dicen lo contrario están mintiendo.

DistractOff: extensión para el navegador para evitar distracciones en el trabajo

Contestar mensajes o emails, atender llamadas telefónicas, o conversar con alguien mientras ejecutas tareas tampoco te va ayudar. Debes valorar incluso si estas actividades merecen atención en tus tiempos de descanso. Es recomendado que tu descansos los uses precisamente para relajarte.

7- Evalúa tus resultados

Una vez que termines tus tareas, recomiendo que valores que parte de este método te ha funcionado y cuanto has logrado, pero hazlo con sinceridad. Al hacerlo podrás ajustarlo a tus necesidades y posibilidades, porque es cierto, nadie mas que tu sabrá cómo ajustar tu tiempo. Sin embargo hay algo que todos compartimos, y es la capacidad de cambiar y adaptarnos. Es precisamente lo que debes hacer.

La constancia es al final la mayor virtud que puedes adquirir para vencer la procrastinación; si entrenas a tu cerebro a ser constante lo lograrás.

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