En múltiples estudios se ha descrito los efectos negativos que el consumo de Marihuana genera a largo plazo. Estos estudios han sido refutados por los defensores del consumo de la misma aludiendo que están manipulados o que carecen de significancia. Es un debate que la comunidad médica aún tiene pendiente. Lo cierto es que los cambios que el delta-9-tetrahidrocannabinol o THC, compuesto activo de la Marihuana, son palpables desde el punto de vista fisiológico, de modo contrario los consumidores no obtendrían ningún efecto. Y si algo nos dice la ciencia, es que el uso continuo de un fármaco o compuesto químico puede generar cambios de manera permanente.

En un nuevo estudio, científicos han corroborado que el consumo de Marihuana a largo plazo genera cambios a nivel de la corteza cerebral. Valiéndose de numerosas técnicas de resonancia magnética, identificaron una reducción en una área de la corteza orbitofrontal de la masa encefálica. Esta reducción fue consistente en todos los pacientes que participaron en el estudio.

La corteza orbitofrontal es la encargada del procesamiento cognitivo, y nos ayuda en un plano real a tomar decisiones. Muchos científicos relacionan esta área con la adicción, puesto que estudios anteriores en humanos y primate no humanos, revelan que está encargada de nuestra planificación conductual por medio de la asociación de recompensa y castigo.

Enfermedades o lesiones que afectan la corteza orbitofrontal derivan en pacientes que muestran cambios en el comportamiento, tales como falta de afecto, así como conductas inapropiadas e irresponsables. Pero ninguno de estos patrones de comportamiento son evidentes en todos los consumidores de Marihuana.

Los científicos encontraron que además de la reducción en tamaño de la corteza orbitofrontal, los pacientes también comenzaron a desarrollar conexiones estructurales y funcionales con otras áreas de la masa encefálica. Estas conexiones podrían ayudar a compensar las pérdidas en la corteza orbitofrontal y permitirle funcionar de manera normal. No obstante, estas conexiones están propensas a degradarse con el consumo a largo plazo de marihuana.

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El IQ de los consumidores de Marihuana también se vio disminuido al compararlo con el grupo control, aunque este no está relacionado íntimamente con la reducción en la corteza orbitofrontal. Esto sugiere para los científicos, que otro cambio se efectuó a pesar de que no se evidencio en las técnicas por imagen.

Las conclusiones de la investigación resaltan que deben hacerse nuevos estudio que demuestre cuáles son los efectos a largo plazo de la reducción en la corteza orbitofrontal que sufren los consumidores de marihuana. Es importante conocer también, si estos cambios son reversibles o permanentes. Algo es seguro, afirma la Dra. Francesca Filbey encargada del estudio, “los cambios están íntimamente relacionados con la edad de inicio y el tiempo de consumo de la marihuana“.

Estudios anteriores también afirmaron la edad y el período de consumo como los factores claves que determinan la aparición de los efectos nocivos. Algunos concluyeron incluso, que los jóvenes que comienzan a consumir marihuana en la etapa adolescente sufren afección en sus procesos cognitivos y su IQ es impactado por consiguiente. El camino es largo en la investigación de los efectos de la marihuana. En el aspecto medicinal es evidente su utilidad, pero en el área recreacional son mas los riesgo por perjuicios que los beneficios.

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