Jabon Antibacteriales

Desde que la salud se volvió rentable, muchas empresas han exprimido a la población con productos que muchas veces no son tan efectivos como se promocionan. Sin embargo nuestra necesidad de salud veces nos hace ceder ante las promesas de un bienestar. Ha sido el caso de los jabones antibacteriales, que desde su comercialización han sido catalogados por grandes medios como pieza clave de nuestra higiene. Sin embargo, estudios recientes han revelado la poca eficacia de algunos jabones antibacteriales. Los estudios han sido tomados en cuenta por la FDA y es así que ahora se han promulgado con una regla que prohíbe la comercialización de algunas marcas de jabón antibacterial.

La regla de prohibición por parte de la FDA se emite posterior a que las empresas fabricantes fallaron en demostrar la efectividad y eficacia de 19 compuestos químicos utilizados en jabones de mano y jabón líquido promocionados como antibacteriales. Entre estos 19 compuestos, los más utilizados son el triclosán y el triclocarban, que forman parte de soluciones antisépticas utilizadas por médicos cirujanos en los lavados pre-quirúrgicos. En los lavados quirúrgicos los médicos se tardan de entre 5-10 min. ya que la evidencia sugiere que se necesitan de 30 segundos a más de lavado para que estos compuestos sean efectivos. La población general por el contrario tarda entre 15-20 segundos en el lavado de manos, algo que limita la eficacia de los compuestos antibacteriales.

Por otro lado, y a pesar de cumplir con un tiempo adecuado de lavado, numerosos estudios sugieren que el uso continuo de estos jabones antibacteriales propicia la proliferación de microorganismos resistentes a los antibióticos comunes. Recordemos que la flora natural de nuestra piel está compuesta por un sinnúmero de bacterias que en condiciones normales no proliferan ni dejan que organismos externos proliferen. Al ser alterado este medio, sea por cambios en el PH, por el uso indiscriminado de antibióticos o en este caso un agente químico que barre la flora natural, permite que organismos externos crezcan o bien organismos de la flora creen resistencia debido a la exposición continua a estos productos.

Por su parte, la Dra. Janet Woodcock, directora del Centro para la Evaluación e Investigación de Fármacos de la FDA, ha expresado que: “Los consumidores quizás piensen que los jabones antibacterianos son más eficaces a la hora de evitar la propagación de los microbios, pero no ha sido demostrado científicamente que sean mejores que el jabón tradicional y el agua“. Agrega además que “…los ingredientes antibacterianos pueden ser más perjudiciales que beneficiosos a largo plazo“.

El próximo paso de la FDA es que a partir de la fecha en que se ha publicado esta regla de prohibición, las compañías fabricantes tienen el plazo de un año para retirar todos los productos antibacteriales que contengan uno de los 19 quimicos estipulados en la norma. Si quieren seguir comercializando sus productos antibacteriales, deberán de cambiar la formulación y enviar nuevos estudios a la FDA para su evaluación.

La recomendación final es que el método de lavarnos las manos con agua y jabón sigue siendo el más efectivo en la prevención de enfermedades infectocontagiosas.

Otros productos cuya eficacia también se está evaluando, pero de manera independiente, son las toallas antibacteriales y los desinfectantes de alcohol para mano.