Desde hace algún tiempo que se viene hablando sobre “la muerte de los blogs” a manos de las redes sociales, todo ello por la creciente popularización de estas últimas, y ni que decir de la cantidad de usos que se les pueden dar, que incluso para algunos reemplaza la función de los blogs. Un artículo reciente del NYT explica claramente, en base a estudios, como incluso jóvenes (chic@s de 12) tienen más conocimiento de las redes sociales que de los blogs en sí.

Pero esto no sorprende, digo yo, si la mayoría de las redes sociales son mucho más sencillas de gestionar que un blog, y sobre todo de actualizar. Ejemplos claros tenemos a Facebook y Twitter, dos de los principales medios de difusión que existen hoy en día, y que hasta cierta medida llegan a ser mucho más potente que los medios tradicionales.

Sin embargo, yo estoy en desacuerdo con que los blogs están muriendo a manos de las redes sociales. Pienso por el contrario que le están haciendo un bien a la blogosfera al limpiarla del contenido poco relevante, o que cabalga en el límite de lo íntimo. Respeto a todos aquellos que utilizan Facebook, Twitter (…y demás…) y los usos que les den, de hecho soy un usuario activo de ambas redes sociales y me la paso horas entre ambas, pero ninguna es capaz de quitarme esa libertad que siento al escribir en este u otro blog; el espacio donde no tengo límites de caracteres ni censura de imágenes, el espacio donde libero mi mente, y encuentro consonancia con mi ser –eso en lo personal.

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Yendo a lo más realista, encuentro a los blogs un medio más elaborado pero con el sabor de libertad de escritura, aquellos espacios donde aún se encuentran opiniones más construidas sin pretender usurpar el papel de los periodistas, que por desgracia muchas veces está manchado por aires políticos. Es verdad que el ritmo de nacimiento de nuevos blogs ha disminuido, pero es verdad que los nuevos y viejos blogs se mantienen vivos con un contenido mucho más elaborado.

Quizás es ley de la vida que todo llegue a su fin, pero si nos detenemos a tomarle el pulso a la blogosfera hoy en día, descubriremos que siguen existiendo y naciendo una cantidad suficiente de blogs que da gusto seguir con el GReader, o Facebook, o Twitter, o cualquier red social –es aquí donde las redes sociales y blogs se llegan a complementar, en esa necesidad de los últimos por difundir sus artículos, y en las primeras de generar discusión.

[Imagen: Earstudio]