640

Días atrás, al ‘ingenioso’ gobierno de Egipto se le ocurrió por ‘desconectar’ Internet en todo el país. Una medida completamente desesperada por intentar frenar el aluvión de información que se filtraba a la red sobre la situación que se enfrenta en Egipto, y más aún después de conocer que Internet era el punto de organización para los manifestantes. Duró 5 días, y el gobierno no logró en ningún momento que Internet dejará de recibir información desde la fuente de origen, desde usuarios que haciendo uso de diversas herramientas publicaban opiniones y transmitían su sentir.

A los ojo del mundo, desconectar al país entero de Internet no fue bien visto, ni que decirlo a nivel interno, pero más allá de lo correcto o no, está medida desesperada causó un pequeño impacto económico que nos hace ver el poder de esta herramienta de comunicación.

Resulta que datos reportados por OECD aseguran que la censura de Internet pudo haberle costado al gobierno Egipcio unos 90 millones de dólares:

Los servicio bloqueados (telecomunicaciones e Internet) representan aproximadamente entre el 3% y el 4% del producto interior bruto (PIB) o una pérdida de 18 millones de dólares por día.

Y por si esto no fuera poco, los daños podrían extenderse a largo plazo, puesto que será difícil atraer compañías extranjeras y asegurarles una red fiable.

Queda como enseñanza para otros gobiernos que de una u otra manera intentan censurar o desconectar en el punto más radical una herramienta de comunicación tan importante en estos días como lo es el Internet. Hay que defender sin pensar el acceso a la información y el acceso a las herramientas tecnológicas, hacerlo implica reclamar nuestros derechos  a la libre expresión, reclamar nuestra democracia.