Me gustan los videojuegos, es un hecho. Cuando tengo espacio libre, estoy moviendo los pulgares, ya sea con un mando de la Wii o la PS3, de paso toco algún que otro control de la XBOX360, y casi siempre, un juego para iPhone. Esa es la razón por la que siempre estoy atento a las novedades que traen las cabezas de la industria de los videojuegos, como en estos días por ejemplo, que está próximo a comercializarse a lo grande una obra maestra de Microsoft, Kinect.

Desde un tiempo acá, Nintendo marco una pauta para la nueva generación de “mandos” para consolas; una generación donde el usuario debe levantarse del sillón e “interactuar” un poco más con el videojuego. Pero aunque la Wii con su Wiimote fueron los primeros en ofrecernos esta experiencia, la PS3 con su ‘Move’ nos dejo boca abierta, y nos demostró que había mucho más por mejorar. Aunque desde mi perspectiva, el hecho de que uno tenga más sensibilidad y realismo en los movimientos que el otro, cambia muy poco. Al final persiguen la misma experiencia que me aleja de presionar botones, y que a veces termina aburriéndome o cansándome.

Soy de los que creen que la mejor experiencia está en la complejidad del juego, en la capacidad que tiene el mismo para engancharte en lo que estés haciendo, sea en una trama o un acertijo. Un juego exitoso que utilice Wiimote o Move, es aquel que no solo ofrezca un máximo uso de movimientos, para mi es aquel donde exista un equilibrio entre esas funciones, las viejas funciones (presionando teclas) y un buen argumento, que no precisamente tenga que ser el de un Shooter, no, fíjense que no lo necesita. Y hasta hoy en día, muy pocos juegos lo han logrado, tanto para Wii como para PS3. Así que la tecnología será buena, pero si el juego no engancha, no cambiará nada, aburrirá y preferiré seguir con los clásicos.

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Y ahora entra en escena Kinect, la apuesta de Microsoft por introducir la XBOX 360 a la generación actual, en la que incita al usuario a prescindir por completo de un mando; todo serán mímicas y lo que hagamos se reflejará en pantalla – eso es en resumen lo que Kinect nos plantea. Muy novedoso cierto?, quizás, y no lo digo con sarcasmo, lo es. Pero presiento que podría pasar lo mismo que con el Wiimote y el Move, al final se persigue la misma experiencia.

Seré claro: seguro y algún día probaré Kinect, quizás hasta me logre convencer y compro uno si no caen en el mismo circulo de juegos aburridos en el que han caído otros; pero a día de hoy, Kinect no me atrae lo suficiente como para buscar comprarme uno con la misma desesperación que lo hice con la Wii – me daré un tiempo, un buen tiempo. Llámenme loco, pero gusto un poco de la vieja escuela: sosteniendo un mando con mis manos, sacándome callos en los dedos, y sentado en un sillón a la par de chucherías y gaseosa; creo que por eso me gustó tantoSuper Mario Bros Wii. Quiero seguir con esta vieja experiencia por un buen rato, al menos hasta que Kinect me ofrezca un poco más que bailar y dirigir una orquesta.