Y aunque para Cory Doctorow, de The Guardian, esto es ya una afirmación, no me atrevo con toda seguridad en respaldar que el streaming no frenará las descargas ilegales de contenido multimedia (para ser exactos), o como Doctorow dice: “pasará todo lo contrario“.

Cory Doctorow señala en su artículos muchos puntos claves y en los cuales basa su afirmación, como que el streaming supone para el usuario:

  • Un gasto de ancho de banda.
  • Reducción a la privacidad de los mismos.

Sin embargo considero que cada punto puede es relativo a cada usuario. Por ejemplo con el ancho de banda, los usuarios que ya disponen de una conexión decente (arriba de 512kbps en el peor de los casos) pueden disfrutar sin mayores problemas de servicios de streaming de música como Spotify, GrooveShark, LaLa o Pandora. Pueden incluso navegar con toda tranquilidad y escuchar música a la vez, y les aseguro que la experiencia es aceptable.

Caso diferente sucede con la transmisión de vídeo que requieren conexiones de nivel intermedio para disfrutar de una buena experiencia. Tal es el caso de Vevo, del que les hable hace poco. Usar Vevo con una conexión de 512kbps es una locura total. Los vídeos que presenta este servicio vienen por defecto con una calidad muy alta (tanto en definición como en resolución), y para no estar esperando 30 minutos para que carguen los 13 minutos que dura Thriller, lo ideal es tener una conexión por encima de 1Gbps, y es aquí donde el uso del servicio supone un gasto excedente para nosotros.

Con respecto a la seguridad. Veíamos hace un tiempo, el escándalo que suscito referente a que Last.fm había proporcionado algunos datos de usuario a las autoridades en un caso de investigación, y me pregunto yo: ¿es que acaso seguimos pensando que al registrarnos en un servicio este no guarda un informe de nuestras actividades en el?. Con suerte, más de alguno utiliza estos datos de forma inteligente, como el propio Last.fm que hace un rastreo de nuestras preferencias musicales, para generar una lista de recomendaciones.

Yo alegaría que el ancho de banda y la privacidad no son el problema principal. Sino que el usuario al fin y al cabo siempre va a querer una copia de estos archivos para llevarla en su reproductor portátil, o no quiere paga simplemente. Es aquí donde Doctorow nos hace pensar en el por que el streaming podría más bien incrementar las descargas ilegales:

Ellos (los propietarios de contenido) asumen que debido a que un cliente de descarga puede ser diseñado de tal manera que no guarde el archivo, no se está haciendo una copia. Ellos asumen que esta técnica es el equivalente de “mostrar” a alguien una película en lugar de “dar una copia” de la misma.

Por supuesto se refiere a que existen métodos poco ortodoxos para guardar el contenido que disfrutamos mediante streaming, sea audio o vídeo.

Mi opinión es que el streaming no frenará del todo las descargas ilegales de contenido multimedia, pero si ayudará a reducirlas. Llevaba meses usando Spotify, y pase un buen tiempo sin descargarme un MP3, salvo cuando no encontraba lo que buscaba en Spotify. Hoy estoy utilizando Grooveshark, y me gusta tanto el servicio que estoy en planes de adquirir una cuenta VIP por que realmente lo merece. El problema de la música en los reproductores, también está siendo resuelto con los clientes móviles. Spotify, Pandora, Yes.fm, y próximamente Grooveshark desarrollaron clientes para los sistemas operativos móviles más destacados (iPhone, iPhone, BlackBerry), y los mismos permiten llevarnos todo su amplio repertorio musical donde queramos. Pero….siempre y cuando nuestro móvil esté conectado Internet.

Y ustedes, ¿Que piensan sobre el streaming y las descargas?.

Más en TekCrispy